Por Luis Fuentes y Alicia Ojeda
Cuando dicen invernadero mucha gente puede pensar en una pequeña casa hecha de plástico y maderas con plantas adentro, sin embargo en el Instituto Tecnológico de Tlajomulco (ITTJ), en Tlajomulco de Zúñiga, la palabra Invernadero implica mucho más que eso.
En el momento que se pone pie en la “antesala” del invernadero del ITTJ es bastante obvio que no es igual que otros invernaderos, hay que limpiar los zapatos con cloro antes de entrar. Esta medida de higiene parece rara o exagerada, pero en un invernadero de alta tecnología todas las variables deben estar controladas; en este caso, hay que evitar introducir microbios que pueden contaminar a las plantas y matarlas. Adentro se siente un calor abrumador, una humedad que parece provenir de todas direcciones, arriba hay mantas que bloquean la luz y que se mueven controladas por una fuerza imperceptible; hay miles de diminutas plantas que descansan en pequeños recipientes blancos y de una columna a otra cuelgan mallas con tierra y algo que podría crecer para ser una orquídea.
Invernadero de Alta Tecnología contrastado con uno de Mediana Tecnología.
Lo que hace la diferencia es que en el de alta se tiene el control de las variables del ambiente. La luz solar se puede regular a través de mallas automáticas que se abren y se cierran dependiendo de cuánta luz se quiere que incida en las plantas; humedad, temperatura y la nutrición se controlan de forma automática. En el de media tecnología se tiene un cabezal de riego, pero no está automatizado. Todo es manual.
El proyecto del invernadero de alta tecnología del ITTJ fue aprobado el último día activo del 2008, el 21 de diciembre, con el apoyo de la Secretaría de Desarrollo Rural (SEDER) y el Fideicomiso para la Protección Forestal en el Estado de Jalisco (FIPRODEFO). El invernadero es un comodato; la Secretaría de Desarrollo Rural, el FIPRODEFO y el Instituto Tecnológico de Tlajomulco trabajan de manera coordinada para que se cumplan objetivos del área forestal a través de la tecnología que tienen en el Instituto.
El invernadero surge de una necesidad que se fue generando a medida que avanzó el laboratorio de micropropagación del Instituto. El laboratorio genera plantas muy sanas pero que requieren mucha atención en varios aspectos de su cultivo. En el laboratorio todas las plantas están bajo factores controlados. Si se sacan a un invernadero común y corriente el resultado sería la muerte de la planta porque en un invernadero común y corriente la humedad es muy baja, la temperatura es muy alta y la luminosidad que le llega a la planta es muy intensa.
Por eso el invernadero que ya está en funcionamiento reúne todas estas características. El invernadero regula la luz a través de mallas-sombras, controla la temperatura a través de un sistema de aspersión a alta presión y regula la humedad relativa con ese mismo sistema de aspersión. Existe un cuarto con computadoras que registran todos estos factores y que verifican que todo esté en los estándares deseados, en caso de que no se encienda cualquiera de los dispositivos con el objetivo de controlar los factores y proteger a la planta.
Con un invernadero de este tipo el estudiante de posgrado tiene herramientas para hacer trabajo de investigación, no sólo se informa en libros o ve videos, tiene la oportunidad de experimentar de primera mano parte de lo que se estudia en la maestría y doctorado que antes no se hubiera podido hacer. Por otra parte en el invernadero también hay productores que están recibiendo una capacitación y obtienen recomendaciones técnicas para producir sus plantas. En el invernadero, el Dr. Arias ofrece cursos de capacitación a productores agrícolas.
Impacto directo: Con el invernadero se ven beneficiados 15 productores que estarán cultivando tomate, y en el caso de que todo salga bien se lograrán 300 toneladas por hectárea por 6 hectáreas; esto es, 1,800 toneladas de tomates que se pueden obtener con una capacitación muy eficiente. En el invernadero también están siendo beneficiados de manera directa 4 estudiantes de posgrado, uno de ellos está a punto de terminar su tesis de doctorado y el otro va a empezarla, también hay otros que están comenzando el proceso de su tesis de maestría.
Actualmente en el invernadero trabajan dos personas asignadas por el Instituto, pero como indica el Dr. Carlos Arias Castro, director del laboratorio y del invernadero: “Afortunadamente tenemos imaginación y tenemos capacidad de innovación y así pues vamos incorporando estudiantes de licenciatura, de maestría, de doctorado por el lado de generar personal de alta capacidad técnica y científica”.
Productores en el Invernadero de Alta Tecnología
En el invernadero no hay únicamente personas expertas en cultivos forzados o científicos, se encuentran personas saturadas por el calor con los ojos bien abiertos para no perder ningún detalle y que escuchan con atención para poder aprender más. Estas personas son un grupo de productores.
“Nosotros vamos a sembrar hortaliza, tomate y jitomate, y la idea es exportar, el objetivo es exportar… Porque de hecho se le ve más futuro al sembrar en el invernadero, cultivos forzados, porque se puede controlar la temperatura, las enfermedades, un poquito mejor manejo de las plantas, y sobre todo pues el clima, ¿no? Es el que modifica con estos cambios que hay, pues ya ves que es muy adverso, llueve mucho, hay sequías…“. Pedro Antonio Hernández González, 37 años.
En el Instituto se está realizando un proyecto de capacitación de productores para enseñarles a cultivar en el invernadero distintas plantas para que ellos puedan mejorar el rendimiento de sus cultivos. Los productores que están recibiendo la capacitación en este momento vienen de Etzatlán y ranchos cercanos en Jalisco. En la capacitación, a los productores se les enseña a manejar un invernadero de mediana tecnología con el tipo de planta que vayan a trabajar. Para que así estén capacitados en algo que les va a ser útil de manera directa.
Sobre cómo se está sintiendo al trabajar en un invernadero de alta tecnología, un productor comenta: “Pues de hecho es un cambio, o sea, conoces el cultivo de maíz, conoces lo que es, pero ya al sembrar hortalizas, tienes que saber sus plagas, enfermedades, cosas que desconoces y le pueden suceder al cultivo y cómo atacarlas, como contrarrestarlas“. Jaime Arturo Nolasco Barajas, 29 años.
La capacitación es sumamente importante para el Dr. Arias y el resto de la comunidad del ITTJ, porque sin ella, los mejores programas se quedan en buenas intenciones. Aunque se le dé a un agricultor un invernadero con todo automatizado no va a saber cómo controlarlo. El único que va a poder interpretar los resultados será el experto.
“Yo le recomendaría a un productor que quiera trabajar en el cultivo en invernadero que se capacitara, que se fuera capacitando, y tener bien su objetivo y luego ya hacer su invernadero. No primero la estructura… porque cuesta caro y hay que aprender con capacitación“. Gabriel Reynoso, 40 años.
Se planea que la capacitación dure hasta que los productores consigan su cuota de producción. Un mínimo de 3 meses.
Sobre cuántas plantas están cultivando: “Cada charola tiene 78 cavidades (donde se ponen las plantas), pero a mí me germinaron 70, cada quien tiene distintos porcentajes, porque no todas germinan y también depende de la variedad. Hay 3 variedades de jitomate que se están cultivando aquí en el invernadero“. Fermín Fregoso Hurtado, 19 años.
“Es más absorbente estar al cuidado de la planta en un invernadero, no puedes, como en el campo, ir y abonar, y luego te vas a tu casa, y luego ya vuelves a ir. Aquí tienes que estar más al pendiente de la planta, porque una plaguita o algo, una plaga o una mala fertilización… tienes que estar al pendiente“. Lorenzo Aldad Vélez, 26 años.
Protocolos en el Invernadero de Alta Tecnología
Actualmente el Invernadero tiene que cumplir con 12 protocolos, algunos son para la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR). A ésta el ITTJ tiene que entregar mínimo mil plantas por protocolo y posiblemente les pidan más cuando vean el éxito de tener árboles sanos para reforestar, ya que sólo en el invernadero se pueden producir tantos árboles en poco tiempo y con una garantía de que se va a obtener una planta sana.
Actualmente, con el Fideicomiso para la Programa de Reforestación del Estado de Jalisco (FIPRODEFO), se trabaja un proyecto de diseño de protocolos para varias especies de interés comercial o para reforestación; las plantas de pino, de cedro y vetiver sirven para reforestar, y la última ayuda a que no se erosionen los cerros.
El proceso para hacer un protocolo es:
1. El organismo (FIPRODEFO, en este caso) va con el Instituto y les entrega una semilla o una planta.
2. Los científicos se encargan de desinfectar la semilla con hipoclorito de sodio.
3. Después la siembran en el medio de cultivo.
4. La incuban hasta que germine.
Un proceso para un protocolo implica muchas fases de prueba, en un mes se hacen de dos a tres pruebas, dependiendo de la variedad. Pero en ocasiones en el primer intento son exitosos porque siguen las recomendaciones dadas en artículos especializados publicados sobre el tema.
El uso que da FIPRODEFO a los resultados será la reforestación de cerros, para evitar sequía, erosión y obtener madera; todo en el estado de Jalisco.
El invernadero de alta tecnología es parte de todo el proceso de micropropagación que se realiza en el Instituto Tecnológico de Tlajomulco (ITTJ). El invernadero ha brindado una oportunidad de aprendizaje a los alumnos del ITTJ y también a los productores que están interesados en los cursos de capacitación donde pueden obtener conocimientos sobre cómo tener mejores cultivos por distintos métodos. Así es como este invernadero brinda la oportunidad para mejorar cultivos y crear árboles para la reforestación.
Un lugar de alta tecnología donde se combinan los datos científicos con los conocimientos de los productores, donde la ciencia aplicada a nivel local produce una mejora potencial para toda la región.

















